... Se llama Linda, y vaya si lo es, le gustan el juego de mostrar, seducir, calentar, hacer a sus amantes endurecer antes de entregarse a mas. Paulo ya no mira, admira, esa lengua que juega, que promete, lo ha puesto a punto de estallar. Ella será quien se amarre, con boca, agarrada fuerte a las piernas para dejarlo a modo sin escape.