... La isla, con sus aguas turquesas y palmeras, ofrecía paz… pero no suficientes respuestas. Ni la brisa cálida ni el sol radiante pudieron llenar el vacío dejado por su anterior relación. Pero la vida, como siempre, tiene sus giros. Un tropiezo en medio de la calle, y, de repente, un nuevo encuentro… y un nuevo amor. ¿Será este un capítulo más de su novela romántica o el principio de algo más real?.
Gustó esta mujer, a quien no!, pues a mi me cayó como un balde de agua caliente, quiero otro, ¿vos también?, mirala como la reportera pidiendo opinión de sus pechos en la calle.