Julia, en plena madurez y en una etapa donde las certezas empiezan a tambalearse, advierte una diferencia que no puede ignorar: lo que vive con su novio dista mucho de lo que sus amigas describen con tanta seguridad. No es comparación malintencionada, sino curiosidad acumulada. Y esa curiosidad crece cuando todas coinciden en un detalle: los hombres morenos de sus vidas parecen dejarles claro por qué no se quejan. Una amiga, más audaz que discreta, sugiere poner esa teoría a prueba… y logra que Jovan, esté dispuesto a demostrarla. No hay mucho mas que decir, salvo cuando feliz dice "la tiene como mi brazo"...
Como vemos no solo se trata la vida de vivirla, algunass van a los excesos, como Stacy, lo hizo al aire libre con otro dotado.