Llegó el día, no sabés las ganas que tienen estas mujeres.
...o eso cree ella. Porque mientras mantiene sus dedos goteando en solitario, él aparece cual gato sigiloso, testigo mudo con más nervios que un adolescente en su primera vez. El hechizo se rompe, sí. Pero el silencio entre ellos, ese sí, empieza a crujir. Lo que sigue... mejor lo imaginas. O lo ves.
Dato de almohada: El deseo puede sobrevivir al orgullo, pero rara vez sobrevive al aburrimiento. Por eso, a veces, una interrupción a tiempo... reescribe la historia.
Como cachondea ver a una chica tan caliente que comienza a tocarse sola, pero mejor se pone cuando alguien las pilla, como a Kiara, una rubia que nunca rechaza ayuda.