Tiene puesto lo necesario, vestido, tacones ¿Que mas hace falta?.
... El representante de talentos la citó en una terraza, y ella llegó lista para hablar... pero sobre todo, para ser vista. Cada paso es una coreografía de intenciones. Él la escucha, fascinado, hasta que suena el teléfono. Mala suerte. O buena, según se mire. Porque ahora Abella decide que es momento de dejar claro: ese vestido no oculta nada. Literalmente.
Dato curioso: Marilyn Monroe solía usar vestidos dos tallas más pequeños para moldear su figura como “arma de persuasión”. Abella parece haber leído el mismo manual… o haberlo reescrito.
Estrategia común esto de dejar prendas íntimas prolijamente guardadas en el cajón, mira a esta madrastra sin tanga.