... Ike, su obsesión semi-secreta, protagoniza cada burbuja de jabón. ¿Romántico? ¿Calentura? Bueno, depende de cuánto te identifiques. Lo curioso es que justo cuando se permite imaginarlo... ¡zas! Ike aparece. ¿Magia o karma? Vergüenza nivel: “me quiero evaporar como el vapor del baño”. Pero Mia no se rinde, el vibrador de mamá será la escusa. Porque si algo ha aprendido es que los chicos difíciles a veces caen... justo cuando menos lo esperan.
El vapor de las duchas calientes mejora la circulación sanguínea… y la imaginación. Lo que no sabemos es si afectará al vibrador de mamá, jaja.
Historias como está hay a montones, pero hubo uno que se me vino a la memoria, cuando Krissy estaba estresada.