Nick jamás se negaría a asistir a una mujer, aunque tenga marido.
... Hoy, el destino la cruzó con Nick, ese recordado habitué que siempre supo dejarle mariposas, temblores, mejor dicho, orgasmos. No hizo falta mucho para aceptar la invitación: una sonrisa, un recuerdo y ¡zas! ya estaban en su sala. Ella, con su vestido corto y medias bucaneras blancas, habla con el cuerpo más que con la boca. Cada movimiento de piernas, cada mirada, cada suspiro… dice todo lo que no se anima a gritar. Y Nick, que no ha olvidado cómo hacerla vibrar, está más que dispuesto a desempolvar recuerdos… y convertirlos en presente.
El deseo no siempre envejece con los años. Estudios afirman que la mayoría de las personas revive con más fuerza sus fantasías pasadas… cuando el presente no alcanza para encenderlas.
Claro que no todas son precavidas, otras infieles son mas arriesgadas.