Por celos, por curiosidad, la joven quiere probar como es transpirar.
... Su madre coqueteaba abiertamente; el padre, como siempre, ausente en sus propios asuntos. Al principio, a Kyler le molestaba… ¿celos? Tal vez. Pero con el tiempo, lo que sentía dejó de ser enojo para volverse algo mucho más inquietante. Una tarde lo esperó en la sala, justo después de la sesión. Shorts rojos mínimos, camiseta trasluciendo firmes y sutiles pechos. Cuando él entró, Kyler no perdió tiempo: la postura, la mirada, el silencio... todo era una invitación clara. El entrenador dudó por un segundo. Pero ese segundo fue suficiente para saber que la línea, si existía, ya había sido cruzada.
Mientras tanto, otras, mas audaces, arrasan con la testosterona, salen a correr sin corpiño haciendo estragos en sus entrenadores.