Ella pide el castigo, solo falta que el profesor exponga su punto de vista...
...Seth estaba harto. Otra vez una alumna copiándose descaradamente, esta vez Kimmy, la más brillante... y la más descarada. La hizo quedarse después de clases, dispuesto a leerle la cartilla. Pero ella, con mirada de culpable traviesa, reconoció su falta con una sonrisa que no pedía perdón, pedía atención. Antes de que él dijera algo más, Kimmy se lanzó sobre el escritorio. Literalmente. La falda se levantó con la misma dignidad con la que él intentaba mantener la suya. Mala combinación. “¿Castigo?” parecía insinuar con cada curva al aire. El problema no era la ética, era la vista. Y esa falda, simplemente, ya no funcionaba. Seth suspiró. Había cedido. Kimmy, al parecer, era buena en todas las materias… menos en límites.
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