Un ladrón, una mujer generosa, no solo le da comida, lo baña y....
...Jimmy, sin hogar y con hambre, irrumpe en la casa de Richelle sin pensarlo dos veces. Su estómago lo manda directo al refrigerador, buscando algo que alivie la necesidad. Los ruidos delatan su presencia, y Richelle, una mujer madura, voluptuosa y sin miedo, se enfrenta a él con una mirada desafiante. Pero al escuchar su historia, algo en ella cambia. Empatía, no rabia. Lo deja comer y, tras verlo tan sucio, se ofrece a darle un baño. Mientras el agua cae, Richelle se encuentra con algo inesperado: debajo de la mugre, hay más que un hombre desesperado. Algo que, si se trata con un poco de cariño, podría ser algo más.
No hay dudas que debe ser instinto lo que ssucedió, como lo que le sucedió a este chico que aprende sexo con una madura empática.