La cocina será testigo de una traición, llena de deseo reprimido.
...Evelin intentó ser decente. De verdad. Se aferró a sus auriculares, a su manta, y a su colección de vídeos estimulantes para adultos. Pero anoche, mientras intentaba “calmarse”, Jax la miró desde la puerta. No dijo nada. Solo la miró. Click. Hoy, la novia de Jax salió temprano. Mal momento para no tener pantalones, pensaría cualquiera. Evelin no. Caminó a la cocina con su culote blanco que más que cubrir, susurraba. Él estaba ahí, claro. Café en mano, sin camiseta, sin culpa. Ella tampoco. Ni un amague por taparse. Los dos sabían que estaban al borde. La tensión era tan gruesa que se podía untar en una tostada...
Casi siempre, por lo menos aquí, cuando aparece una tercera, tenso se pone todo, como cuando la invitada de la novia ofreció, por decirlo suave, echarle una mano a su preoblema.