Se deja llevar por los sentimientos, para algunas prohibido, para ella, perfecto.
...Se preparó meticulosamente: delineó sus ojos, pintó sus labios con un tono rosa sensual y se peinó frente al espejo, como si cada detalle fuera crucial. Eligió ropa interior lila y, con decisión, se puso un vestido celeste que resaltaba su figura. Sabía que su lenguaje corporal lo delataría, pero no importaba. Cuando llegó a la casa de Manuel, sus pasos y gestos eran suficientes para insinuar lo que ambos sabían que estaba por suceder. No tardó mucho en que Manuel, al verla, la atrajera hacia sí con un beso que marcaría el comienzo de lo que ambos habían anticipado.