...Apollo está en la casa de su amigo, necesita evacuar, pero el único baño está en la habitación de Braylin. Logró encontrar el lugar, pero la escucha acercarse, sin pensar, se desliza hacia el ropero, agazapado, con el corazón a mil. Asomado en la puerta, ve a Braylin entrar, aún con su traje de cheerleader, la falda corta. Su presencia llena la habitación con un aura de frescura y confianza. Apollo, atrapado en su escondite, no puede dejar de observar, menos cuando se puso a jugar con ella misma. Finalmente la chica lo descubre, su mente se acelera, balbucea excusas que solo suenan torpes. Pero, a medida que los ojos de Braylin lo miran con una mezcla de sorpresa y curiosidad, él comienza a entender que la situación ya no es incómoda. Por el contrario, algo en ella lo atrae con una intensidad inusitada.
Suele suceder que las chicas se emocionan con colegas del hermano y algunas pueden cumplir sus fantasías.