La señora Nikki entró a la sala, su vestido azul ajustado con un escote que, aunque insinuante, aún mantenía esa imagen de ama de casa peculiar. El notebook tenía vida propia y ella no tenía tiempo para problemas tecnológicos, así que llamó a Alex, el vecino. Él siempre se ofrecía a ayudar, con esa sonrisa tan confiada que, honestamente, a Nikki le causaba algo más que una leve molestia. Mientras él revisaba el equipo, el cursor se detuvo en un archivo "muy personal". Alex no pudo evitarlo: lo abrió. Un vídeo caliente, sin filtro, empezó a rodar en la pantalla. ¿Cómo reaccionó él? Bueno, digamos que no fue lo único que se endureció. Por suerte es una mujer segura de si misma y enfrenta siempre los problemas que causa.
Aunque hay otros casos donde son mas osadas y para colmo seduciendo al madrido ajeno, no me crees, miralo.