Jessie, la costurera ambiciosa con más curvas que una carretera sinuosa, está harta. Su marido millonario, de esos que te hacen sentir rica hasta el último centavo, ya no la complace, peor la controla. Pero ella, que tiene la cabeza llena de ideas y un par de caderas que lo saben, se ha dedicado a contratar a Damion, el modelo exótico que parece haber salido directamente de un sueño travieso. Él, todo músculos, tatuajes y esa piel oscura que derrite cualquier costura, permanece en silencio mientras ella lo arrodilla y ajusta sus jeans. Pero algo en sus dedos se desliza más allá de lo profesional. Jessie tiene en mente una nueva “puntada” para su matrimonio. Justo la que necesitaba ese pantalón, justo donde asoma la tentación.
Infidelidades se pueden dar en todas partes, sean en la tierra o en el mar, como esta despampanante madura que usó el yate del marido para otro desliz.