Casey riega las plantas con una sonrisa que haría pensar que hornea galletas los domingos. Pero no, a las ocho en punto se sienta frente a su webcam con un body blanco al que denomina, ropa de trabajo. Nikki, buscando inspiración para su soledad mediocre, cae en la transmisión como quien tropieza con una fantasía. Se ríe, se sonroja… y se congela. Esa mujer es Casey. Con más rabia que pudor, fue directo a la habitación y entra directo. Casey no sabe que hacer, ha sido pillada y no hay explicaciones, solo un silencio denso, cargado. Nikki se queda. Observa. La inspiración está ahí, con encaje blanco y olor a lavanda.
Este nuevo modo de ganarse la vida ha llegado a toda la sociedad, es mas, mira a esta niñera irresponsable que fue pillada por el jefe haciendo lo mismo.