Parker, un tipo tranquilo que solo quería sacar algo extra con la renta de su habitación, nunca imaginó que su inquilina sería una joven turista algo zorra. Todo parecía normal hasta que se dio cuenta de que la chica viajaba con… unos “juguetes” bastante raros. No, no estamos hablando de lo típico, sino de artículos que hasta él mismo no sabía para qué servían, o si. Claro, eso no quiere decir que le guste divertirse sola. Y bueno, como dicen por ahí, en el mundo de los alquileres, uno nunca sabe con qué tipo de sorpresas se va a topar.