Cansada de vida aburrida y un prometido poco creativo fue a la ciudad donde descubrirá placeres nunca probados. Visitar a su amiga Sarah le abre la gran ventana a un mundo que aun no había conocido. Tuvo, por primera vez algo en su trasero y ahora quiere saber como sería un pene. Tener que ir a la casa de Mick a buscar un bolso fue el comienzo de un cambio rotundo. Hubo química, ella no puede disimular los gestos corporales que son interpetrados por el caballero. Llegarán a la cama donde ella le cuenta las ganas de tener su primer anal, una invitación para no rechazar.