Un apostador perdedor puso el culo de la novia como aval, ahora hay que honrar las deudas. Nadia White no sale de su asombro cuando su pareja le confirma que debe ir a la casa del corredor de apuestas. Aunque puede que algo presentía porque debajo de ese vestido puritano escondía un arsenal de lencería. Muslos abundantes culminan en un trasero que parece gritar venga a cobrarse. Cuestión que el acreedor propone un juego de sumisión que de alguna manera le encantó. Para mas morbo grabará el momento para que su novia aprenda a no ponerla mas como garantía.