Con su marido no puede jugar con sus fetiches, pero tiene un amante que le encanta ser sumiso y obediente. A Penny Barber le resulta imposible cumplir sus sucias fantasías de someter a un hombre en la cama. Por eso buscó un amante, Kai, quien la deja ser la dueña de la cama sin objetar sus acciones. Claro que por momentos tomará el poder para que comprenda que es su juguete, pero no siempre.