Mientras todos se preguntan ¿Y el barista?, la morocha de minifalda y otro cliente le dan firme por atrás. Distraído al ver el descuido de Zuzu Sweet sin querer o queriendo la afirmó. Podría regañarlo, pero le encantó el bulto que sintió y con un guiño de ojo le dio el visto bueno. Sin importar el resto de la gente corrió tanga a un costado para que ese chico se adentre. Pero resulta que un timbrazo lo desconcentra y le hace recordar que es él el barista...