El instinto no engañará a Penny, no se equivocó, ha puesto el ojo en un empleado, solo debe ser astuta para descubrir que tan dotado es. Su imagen de señora adinerada enseguida atrapará la atención del pintor que comienza a darse cuenta que esa ropa no es casualidad. Piernas suaves bien expuesta, el traje abierto para que se vea el encaje y el tul que la decoran. Invitarlo a sacarse la ropa con la intención de lavarla es parte de un plan rápido para que se anime a darse un baño. Allí puede ver y estar segura que ese hombre tiene lo que buscaba. No es la brocha, no es el rodillo, si bien no sirve para pintar, su uso ya está señalado.