Un problema con la falda tiene la secretaria española, medias asoman junto al portaligas. Stanley le llama la atención acerca de la correcta forma de vestir dentro de la empresa. Pero lo que parecía un simple llamado de atención por el descuido derivó en la tentación de ver que hay debajo. Sin permiso la sorprende subiendo la tela para que se vea exquisito hilo dental masticado por abundantes caderas. Pero ella se enoja, reacciona como que no comprende porque lo hace, aunque eso buscaba. Sabe que cojer con el jefe le garantiza el puesto y cuando le ordene que continúe pero sin falda, lo hace. En poco tiene la cara pegada al pizarrón, torciendo espalda entregada a un polvo excitante.