Hace mucho que Riley Star quiere convertirse en inversora inmobiliaria, pero no tiene experiencia. Mientras tanto trabaja vendiendo casas y es donde conoce a Tony, quien le ofrece no solo enseñarle, además quiere que sea su nueva socia. La rubia de ojos celestes no puede creer su suerte y está tan feliz que comienza a desprender botones. Joder!, en nada hace una repasada con lengua sobre la cabeza del perno que se puso duro como roca. Las venas comienzan a hacerse cada vez mas gruesas por lo que decide sentarse encima para cerrar el trato. Seguramente será una sociedad muy entretenida, no sabemos si fructífera, pero se van a divertir.