Todos nos ponemos nerviosos el primer día de trabajo, pero cuando tenés una jefa sorpresiva que pide sexo como primer prueba, puede ser difícil. Ania Kinski siempre espera lo mejor de sus empleados, es exigente y tiene un punto de vista especial acerca del tema. Para ella si son buenos en la cama, son dignos de una oportunidad laboral. Siempre se encarga ella misma de mostrar las instalaciones pues su objetivo es claro, la prueba de sexo. Preparate, suelta al mouse, tira a un costado el teclado que esta polaca le gustan las folladas completas.