Para sumar unos ingresos a la casa la esposa de Mike decidió alquilar habitación sin consultarle. Pero resulta que a pesar de las quejas, la señora no desistió de la idea. Aunque la jugada no le saldrá tal como pensaba pues acaba de meter en casa a una inquilina peligrosa. Solo deberá esperar el momento oportuno para dar el zarpazo que la catapulte a la cumbre del dueño de casa. Será cuando la mismísima mujer del hombre lo envíe a llevarle toallas, que todo cambia. Golpeó, pero nadie atendió, abrió suavemente la puerta y la vio. La jovencita Ivy Rose con auriculares dando a todo trapo consuelo a la calva. Así comienza esto que puede o no, meterlos en problemas.