Una lectura erótica estimula los sentidos de Suzi Grande, convencida de estar sola en casa se abrió la bata. Amasando comienza a soltar gemidos despertando la curiosidad de Hugo que se arriesga demasiado. Ardiendo poco le importó que la viera y tras echarlo continuó su camino hacia el ansiado orgasmo. Pero el insistente hijo del novio no resiste y regresa para intentar ver el pastel mas de cerca. Tres veces la interrumpió y furiosa lo llevó hasta un sofá donde le hará comprender en el problema que se metió. No sabemos bien si esto se puede llamar castigo, pero queremos que esa mujer nos rete a nosotros.