Julia recibe la visita de un tasador, esta madura obstinada tiene un valor en mente y hará todo por conseguirla. Chad no tarda en dar una valuación mas baja de la esperada y es cuando la rubia comienza su jugada. Su agradable sonrisa, el escote generoso o mostrarse mimosa con el caballero aun no alcanzan. De la mano lo llevará a mostrarle la gran habitación, claro que su intención va mas allá de lo ético. Sentada en la cama consigue que eche un vistazo a esas gemelas tambaleantes para luego dar el zarpazo final. Así esta mujer empieza a acariciarle las bolas y en poco tiene los valores esperados para su propiedad.