La ex no lo deja tranquilo, por suerte tiene una rubia para dejarle en claro a la otra loca que ya no está a su alcance. Esto me hace acordar cuando vivía en España y mi jefe me ofreció casarme con su hija para conseguir la ciudadanía. Joder, grité, quiero la deportación!, algo parecido puede sucederle a Peter Green. Pues resulta que Lolly Dames empieza a ofrecerle amigas para mostrarle que ya tiene novia nueva. Sin embargo, este muchacho parece no gustarle ninguna, pero cuando la rubia se ofrece ella misma. acepta. Vamos tío!, salís de una y te metés en otra, pues no te quejes que el tonto eres tú. Claro que ante el regordete trasero de Lolly, al que viene cultivando hace 35 años, sería difícil rechazar la oferta.