Un goteo no deja concentrar al marido, los servicios de Zac son requeridos, un plomero suertudo que poco imagina lo que le espera. Encontrará una ama de casa que odia los gérmenes persiguiéndolo con desinfectante en mano. Pero hay algo que no le produce rechazo, Emma Hix, es una chupa culos de hombres empedernida. Cuando el trabajador se arrodilla deja la zanja asomando y la muy guarra no resiste meterse de cara. Jodido susto se lleva, para colmo el esposo está a apenas dos metros de distancia. Sin embargo logra convencer al plomero suertudo que le da lo que quiere y para su suerte, quedan solos. Vestido en cintura, tanga a medio bajar y las pelotas azotando la parte baja de terribles papos. Una locura de alaridos en el arriesgado polvo, pero esa zorra coge tan bien que detenerse es imposible.