Prince la deja pasar para que le haga una demostración de su máquina para limpiar alfombras. Luego de conectar todo la morocha le quita la taza de café para vertirla sobre la mas costosa alfombra de la casa. Sorprendido por lo que ve ni siquiera se da cuenta que esa mujer no lleva bombacha. Así es, la vendedora sin tanga al agacharse dejó a la vista la conchita desabrigada. Cuestión que ese aparato nada pudo hacer y la gran mancha quedó estampada. Al verlo tan enojado decidió compensarlo de una forma mas que especial. Se acercó y estirando mano agarró el bulto del pantalón consiguiendo que acepte las disculpas. Claro que todavía le falta un largo trabajo por delante pues primero deberá estirarlo con oral. Pero esa cosa parece no terminar de crecer y la vendedora sin tanga comienza a mojarse toda. Es hora de dejar al caballero sacarse la bronca y gritar sin parar.