Con el restaurante vacío, la camarera Kenna James no quiere desperdiciar su tiempo. Irá al baño a hacer de su culo un templo del placer acomodando justo al centro un suculento juguete sexual. Pero cuando Ricky se da cuenta de su ausencia fue a ver si estaba bien. Por ningún lado aparece así que va al baño de mujeres que está con la puerta abierta. Atónito se queda al ver a esa rubia preciosa introduciendo esa cosa en su precioso trasero. Susto de por medio y pedido de ayuda es de inmediato acepta por el gentil moreno que pocas veces dice no. Allí empujará y sacará en repetidas oportunidades haciendo que las ganas de mas los lleve al auto. Al parecer la rubia hace tiempo que no tiene sexo en una cama normal, por lo que sabe como doblarse para follar. Complicado al principio meterla en su culito, pero la zorrita conseguirá el anal en el auto.