Como cualquier día, Musa se encuentra trabajando con una taza de te sobre el escritorio. Un mal movimiento dejará todo el líquido sobre el pantalón y sin mediar recaudos se lo quitará. El problema que no usa calzoncillos y para colmo de males, Sloan Rider está arribando a la empresa. Atónita queda, esa cosa dormida es enorme, carraspera para anunciarse y vergüenza en el empleado. Explicación de por medio parece que todo quedará en una anécdota, pero ni cerca. Ese pene ronda en sus pensamientos una y otra vez, por eso llamará a Musa para hablar. Él cree que será despedido, pero nada que ver, esa mujer pedirá de una forma muy educada sostenerlo en su ano. No quiere negarse, menos cuando la sexy madura desabrocha el pantalón y se lo sujeta. Puedo chuparlo dice respetuosa, por supuesto señora dice algo extrañado. Claro que el respeto desaparece de inmediato y se la empuja a fondo de garganta. Seguido le da una paliza de empujones donde la hará cabalgar y además le da de parado frente al gran ventanal.