Tarde aburrida, pocos clientes, pero uno puede divertir a esta mesera guarra que tiene el trasero soplando llamas. Syren esta cursando los 52 años de pura experiencia donde una parte de su cuerpo se ha enviciado. Poco le importa que piensen que es una mesera guarra cuando tiene ganas de punchi punchi. Será Jimmy el elegido, no por irresistible, sino que es el único en el local. Será al servirle café que lo hace con los pechos afuera pero es ignorada. Aunque esto no bajonea a la madura que subida en la barra sube falda mostrando el orto. Ahora si entusiasma al pelirrojo que empieza con dedos y termina con mano completa. Así el trasero en llamas comienza a recibir un poco de consuelo aunque es el perno lo que la hará calmar.