Es una rubia grandota que le gusta probarse lencería sensual, cuando es descubierta por el compañero de alquiler deja en claro que es toda una mimosa. Kristina, desde sus inicios, le gustaba probarse la ropa sensual de su madre. Eso se ha convertido en obsesión y cada vez que puede lo hace en soledad. Pero hoy Nathan entre al baño y descubre el perfil oculto haciendo un trato de silencio si lo deja ver. Convencida que así será se puso de pie y abrió la bata deslumbrando al joven con toda esa transparencia. Nada de tiempo transcurrió para excitarse y dejarla con las tetas al descubierto. Empujó contra el fondo de la garganta antes de empezar a rebotar con nalgas descomunales escuchando los alaridos de placer de esta mujer que ahora tiene con quien compartir.