Quería frotarse la papona, pero es interrumpida por un alumna que ahora deberá tomar el lugar de sus dedos. Momento de descanso, nada mejor que masturbarse en la escuela para calmar las broncas que el alumnado provoca, piernas al escritorio, conchaless y a meter manos al asunto. Joder, medias, escote tremendo, falda terrible y pelada hasta la suavidad, jadeos empiezan a hacerse continuos y todo se arruina, alguien golpea la puerta. Para colmo el engreído alumno no suelta el celular y por si fuera poco su tesis es un desastre. Al decirle que no ha aprobado Bill Bailey se pone de pie preguntando cuanto dinero por aprobar. Estalla la rubia, si hay algo que necesita no es billetes, sino una cogida que le regale varios orgasmos y este muchacho deberá conseguirlos para pasar la materia.