El profesor Shane está algo preocupado por su compañera de trabajo la maestra Julia Ann, últimamente ha notado que está como bajoneada y no puede dejar de preguntarle que le sucede. Una conversación revela que su vida está llena de cosas pequeñas, pero nada emocionante, como que algo le falta pero no sabe bien que es. Claro que este caballero se da cuenta de inmediato que esa púdica señora cambiará el humor cuando conozca su gorda verga. La expresión cambia, una mano en el mentón, mirada iluminada y de repente sube al escritorio y de rodillas se acerca al emocionante moreno que ya puso a disposición su propuesta.
La púdica se convierte en zorra al alcanzar ese mimbro que calza justo en su boca, tironea las pelotas para abajo mientras sigue con eso trabado hasta el fondo de la garganta. Ya no hay nada que la identifique con la Julia de hace unos segundos, apoyada en el escritorio muestra sin pudores el trasero abierto y grita cuando se la empuja completa al interior. Luego se recuesta de costado para que él juegue con su lengua un rato y vuelva a enterrarla en el mismo lugar.
Estos respetables profesores, por lo menos a la vista del alumnado, se han transformado, guarradas de por medio los enviarán a dirección a dar explicaciones, pero en este dúo todo vale, en cucharita las duras tetas quedan a la vista, luego la hace rebotar de frente donde debe avisar que está a punto de acabar, por eso ella sale despedida en busca que todo sea depositado sobre la lengua.