Fue a llevarle una toalla pero está entretenida con un vibrador, ella no duda en pedir ayuda al marido de la amiga. La esposa de Ryan está en el trabajo, es él quien debe recibir a las visitas, la candente Keira que pasará unos días junto al matrimonio. La acompañará a la habitación para que pueda cambiarse y tomar una ducha.
Ya en la cocina recuerda que no le ha dado toallas y todo gentil sube a llevársela pero en el camino escucha un ruido conocido y suspiros por detrás. Ganará la curiosidad encontrando a esa chica concentrada con su juguete en el baño, que tal vez se haya excitado con su apretado short masajeando el cameltoe.
Lejos de retirarse ha optado por sacar la salchicha y entusiasmado mirar, pero por el rabillo del ojo nota algo extraño y del susto interrumpe las dos masturbaciones. Disculpas de por medio y a la vez contenta de ver que ese hombre le dedicaba su soledad, lo sujetó de la camiseta para invitarlo a ingresar.
Nervioso al principio logrará calmarse y tomar confianza consiguiendo que ambos lleguen a ese placer tan necesitado.