Duncan jamás imaginó que en esa entrada al bar conocería a esta candente barista que siempre elige uno para el final. Para él es una noche mas y como su lugar favorito estaba cerrado fue a este bar en busca del café que lo ayuda a dormir. Allí trabaja Gabriela, una jugosa morocha de pechos naturales y cabello morocha con algunos rulos, pero es su gran sonrisa la que empieza a hacer estragos en la mirada del último cliente.
La conversación comienza a hacerse cada vez mas interesante, mas cuando otorga generosa propina atraído por los cortos shorts que pudo mirar cuando se puso de espalda. La llegada de dos muchachos puede arruinar todo, pero esta rápida mujer le informó amablemente que estaba cerrado.
Han quedado a solas, el cartel de abierto ya no emite luz, si bien tiene que terminar de ordenar hay algo que no puede esperar. Fue hacia él para llevarlo a una mesa donde apoya el trasero sobre el pantalón mientras él busca desesperado sentir esos pechos naturales tambaleando entre sus manos.
Bien, como vieron, el lugar está cerrado, dejemos a esta chica divertirse luego de la jornada laboral, se lo merece.