Keiran se gana unos billetes abriendo cerraduras y si no hay dinero puede aceptar cualquier forma de pago. Accidentalmente Gianna deja la llave dentro del apartamento justo cuando iba a una entrevista, ya preparada con su falda ajustada que redondea el hermoso trasero no tiene mas salida que llamar a este malhablado cerrajero que consigue sacarla del apuro.
Pero aparece otro problema, no tiene dinero en efectivo, a pesar de los ofrecimientos él no puede quitar mirada hambrienta de esa silueta increíble y sin nada de vergüenza le pide que le muestre las tetas para cancelar lo adeudado. Ofuscada y con el tiempo que se le pasa, a regañadientes, acepta.
Allí están, hermosas, duras y juveniles, aunque no sirven de mucho pues al parecer no alcanza. La falda reclama, y en cierta forma ella comenzó a gustarle la idea que ese rudo y maleducado la coja. En poco están en cuatro, pidiéndole que acabe de una vez pues tiene que ir a esa reunión, hasta que todo se pone muy bueno y ahora es ella quien no quiere que la saque.