Ya llegará mi marido y le pagará dijo la petulante rubia, claro que el taxista se cansa de esperar y quiere cobrar. Esta mujer no para de gastar, toda la mañana gastando y luego de reventar los últimos billetes en el Spa llegará a su casa donde le informa al caballero que ya no tiene dinero, y para cobrarse deberá esperar a que llegue su esposo, mientras tanto se irá a dar una ducha.
Él fue respetuoso aunque acepta a regañadientes, pero la espera se hace muy larga y decide que la forma de la cancelación de la deuda será otra. Apoyado en la puerta comienza a filmarla con su móvil, donde la pechugona justo estaba trabajando su entrepierna. Claro que no tarda en advertir la presencia y le recrimina. Ante la negativa de retirarse decide que se cobre hasta el último centavo, primero dejando que la filme a gusto y placer, luego entregada al sexo donde buscará llevarse hasta propina.