Intenta terminar un cuadro pero la obra no podrá continuar, es que pintan las ganas de desnudarla y lo deja continuar hasta el final. Verla haciendo su arte es divino, le resulta tan atractiva que tiene muchas ganas de volver a besarla, camisa blanca inspira, body negro por debajo seduce.
Prolija cabellera morocha cae sobre sus hombros, dos rodetes decoran el peinado, concentrada sigue pintando, solo besos pueden ser capaces de alejarla de eso que está haciendo. En segundos está de pie, irá despojando de la ropa hasta que el cuerpo quede todo al desnudo.
Quieren tocar sus partes íntimas, es mutuo el deseo y ambos dan al otro lo esperado, siendo de parado que todo comienza, ella dando la espalda se apoya contra la puerta mientras él ha empezado la penetración, mirándolo por sobre el hombro le deja en claro que no se detenga.