Cinco meses trabajando fueron suficientes para fantasear, es tanta la atracción que se animará a pedirle su enorme verga. Tal vez haya sido verlo tan poderoso, o lo estricto que es, un conjunto de cosas la llevarán a decirlo de una forma especial. Vestida con falda que sigue curvas de promitente trasero, body muy escotado y fotos en un sobre.
Desde la ventana mira al jefe que comienza a abrir el sobre, de inmediato entiende y va hacia ella. Nerviosa mira hacia arriba sentada en el sillón, él le pregunta ¿esto es para mi? mientras vuelve a mirar esas imágines. Sí contestará tímida y sumisa. Ya no hay marcha atrás, labios se juntan, rapidamente desprende el body donde peludita arriba aparece mojándose de inmediato con la mano se hunde.
Es tan increíble la repasada entre las piernas que quiere frenar, acabar muy rápido puede arruinarlo. Mira atenta, se está bajando el pantalón, puede agarrar y sacar el trozo de carne que da un punto mas a su favor, es enorme, con desespero mama mientras dos manos se encargan de pajearlo.
Por fin el esperado momento, que en parte de su timidez lo sentirá dando la espalda, aun no quiere que vea cuanto deseaba ser penetrada, aunque no podrá contener algunos alaridos ni suspiros, solo quedará expuesta en un total cuando al momento de eyacular abra la boca dispuesta a trager todo.