Que quieren que les diga, los masajes me sirven para ocultar mi verdadera necesidad, y la verdad es que necesito un macho. Pensé en ese masajista tatuado, que, aunque es casado, intentaré me haga un service complete. Para esto tanguchi y bata de encaje muy transparente.
Al llegar praticamente ni me mira, pareciera que es super profesional, esto a otras tiraría las esperanzas por el suedo, a mi me sube la lívido. Quito la toalla sin pedir autorización, se pone demasiado nervioso explicando ser casado, allí le explico que quiero relajar nalgas. Dudoso accede y comienza, pero no va a donde quiero, darme vuelta y preguntarle si puedo mostrar lo que quiero me sirvió para sujetar su mano para que toque vagina.
Fue un corto lapso que parecía se retiraría, por suerte la decisión es quitarse el anillo para comenzar a frotar tan firme el clítoris que goteo. Los dejo, comienza lo interesante-