Por quedarse a controlar a un alumno castigado no tendrá sexo, aunque no todo sale mal cuando reposa sus enormes tetas en el moreno. Vaya que ha levantado bronca la profesora, tuvo que cancelar la cita, a quien llama y le expresa cuanto deseaba verlo sintiendo ganas de tocarse mientras habla creyendo que nadie le prestaba atención, pero cuando ve al culpable escuchando decide algo impensado. Si este rebelde puede bloquear el acceso a su polla preferida porque no hacer uso de la de él. Impetuosa lo tomó por la chaqueta mientras le dice, furiosa, que hoy tenía planeado follar y si dejarlo escapar le desabrocha el pantalón donde descubrirá, después de todo, que la sala de detención puede ser entretenida.