Esta niñera curiosa no tiene novio, se venía arreglando sola, pero la tentación de saber que el jefe se iba a dar una ducha la llevará a uno de esos momentos con pocas explicaciones. Luego de cobrar se tenía que retirar, pero como dijimos, está cachonda, y no tiene mejor idea que ir silenciosa hasta la ducha para controlar al patrón. El entusiasmo gana, cuando quiere darse cuenta tiene los jeans por las rodillas, la tanga blanca a un lado y toda mojada. Es tal la concentración que no escucha que ha cerrado el grifo. El resto será cuestión de ver las necesidades del uno y del otro, nada que discutir...