A ver si les gusta su nueva habitación, allí cambian un poco la expresión, jamás habían tenido algo tan amplio y limpio. Sentados hablan mientras son escuchados desde la puerta por la señora que trae un poco de comida, pero hay ruidos sospechosos, suenan a besos.
Estos embaucadores comienzan un verso que pone muy incómoda a Kristall. Quieren tomar la teta, siendo tan convincentes lo logran sentarla al medio de ambos. No puede creer lo que pasa, comienzan a tocarla, y quedará pasmada cuando se besan delante de ella, pero para esto ya es tarde.
Los dos pechos a la vista, pezones erectos y lenguas rodeándolos. Eso la cachondeó tanto que comienza a acariciarles la cabeza, en segundos, ni cuenta se da, ha quedado desnuda, Carmen Rae arriba y el jovencito chupando el coño.