Sabe el poder de su belleza, altanera y segura de si misma, promete acciones y las cumple en tratos que merecen salir con las rodillas raspadas. Gigi vive de jugosas comisiones por ventas de prestigiosas obras de arte, millonarios siempre piden sus servicios. No tanto por lo que sabe, es su actitud la que cautiva. Si bien cada gesto parece decir atrápame, sabe como poner paredes y establecer distancias. El uso de ropa apropiada para cada negocio es parte de su vida, debe avisar que es un bombón, pero no invitar a comer, salvo que ella haga alguna promesa. Y cuando lo hace, cumple, como todo lo que hace, con su estirpe de señora seria pero esa fatal mujer que cautiva a cualquiera. Claro que todo esto no es inusual en su vida, hubo una apreja que le digo, hazlo con otro quiero mirar.