El mundo está lleno de tipos como el que tiene que enfrentar hoy la chica de la pizería, la porción que falta es ella. Un vídeo amateur trae una de las historias que cada día viven con las entregas a domicilio. A ver, el timbre suena, puntual como nadie, responsable como pocas, sin embargo, el que abrió la puerta, sabía que vendría ella. Una queja de esas que no tienen explicación enfrenta luego de una artimaña del cliente que desde el primer segundo quedó pasmado por las curvas de esa camiseta amarilla. En poco no esconde que le quiere dar algo mas que una propina. Aunque la mentira tiene patas cortas...