Situados en una casa de solterro donde la intimidad casi no existe, una hermosa rubia de cabello ondulado, buscará el modo de llamar la atención de quien considera su novio. Pero la ducha a la vista del mundo no tiene el efecto esperado, malditos celulares lo mantienen disperso. Claro que nada de eso va a detenerla, sabe que hay mas formas de comunicarse. Una tolla dejará caer frente a los ojos de Renato que queda atapado por la caida natural de esos pechos húmedos. Es que el agua las prepara, sus aromas intactos, su razones justificadas, como ciertas mujeres exigentes que recurren solo a expertos.